Rising Voices – Radio Mundo Real.fm

Documento audio sobre la misión de verificación de las actividades mineras corporativas que afectan las comunidades indígenas de Guatemala. Además, una actualización sobre la situación actual en Honduras. Comunica la lucha, alza tu voz!

Pincha aquí para escucharlo.

Radioactivismo en línea

Radioactivismo en línea

África exige entre 67.000 y 200.000 millones por el cambio climático

Los países africanos, de forma conjunta, solicitarán entre 67.000 y 200.000 millones de dólares para mitigar los efectos del cambio climático en el continente. Una notícia a cargo de Izaskun Sánchez Aroca que encontramos en el Periódico Diagonal del pasado 1 de octubre.  Es de importáncia capital entender que esta vez África esté representada en un bloque conjunto. Otras propuestas del Sud Global se esperan estas próximas semanas antes de la cumbre de las Naciones Unidas en diciembre.

El binomio África y cambio climático adquiere cada vez dimensiones más
dramáticas. De ello son conscientes los mandatarios africanos que por
primera vez en la historia irán con una postura de exigencias mínimas
a la próxima cumbre de la ONU sobre Cambio Climático en Copenhague. Un
hecho histórico no exento de interrogantes de cara a la reacción de
los restantes países y de la materialización de posibles compromisos.

El acuerdo se fraguó en un encuentro a finales de agosto en Addis
Abeba, sede de la Unión Africana (UA). Allí se reunió la comisión de
negociación para la cumbre, formada por diez países que representan a
todos los miembros de la UA. Con Meles Zenawi, primer ministro etíope,
a la cabeza, la comisión acordó exigir en Copenhague dos puntos
básicos: una compensación económica estimada entre los 67.000 y
200.000 millones de dólares al año para combatir los efectos del
cambio climático, y el compromiso por parte de los países
industrializados de reducir sus emisiones.
Si no existe un pacto
mínimo en este último punto, África amenaza con retirarse de las
conversaciones de la cumbre. Así lo anunció Zenawi: “Si es necesario,
estamos preparados para abandonar cualquier negociación que suponga un
nuevo expolio de nuestro continente”.

Además afirmó que están dispuestos a dialogar con cada país pero que
utilizarán las cifras para deslegitimar cualquier acuerdo que no
cumpla estos requisitos mínimos
. “África no debe ser contemplada como
un caso de caridad en las negociaciones globales”. Para el primer
ministro etíope, no se trata de pedir compensaciones económicas por
los efectos del cambio climático sino de poder obtener herramientas
que eviten su impacto.

Además pide a los países contaminantes que reduzcan sus emisiones
entre un 25% y un 40% para 2020. África es responsable del 3,8% de las
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pero los impactos del
cambio climático serán mayores en el continente, cuya temperatura ya
ha subido medio grado, según diversas estimaciones. Los países
industrializados tienen una gran deuda climática con África
, señala
Cristina Rodríguez, del Área de Cambio Climático y Energía de Amigos
de la Tierra
. “Las emisiones que históricamente el Norte ha producido
han ocupado el espacio ambiental que debería ser compartido a nivel
global, amenazando así el derecho a la sostenibilidad de los países
del Sur”, explica.

Tala y biocombustibles

Africa se hará escuchar en Copenhaguen

Africa se hará escuchar en Copenhaguen

Rodríguez afirma que, además, parte de las emisiones de los países del
Sur han sido para el consumo en el Norte
. “En el caso de África, se
calcula que se ha destruido un 70% de bosque tropical para la
extracción de madera destinada en su mayoría a Europa y Estados
Unidos”. La deuda también se genera por supuestas soluciones frente al
cambio climático. “Cada vez hay más acumulación de deuda por el
acaparamiento de tierras por parte de las multinacionales”, aseguran
desde Amigos de la Tierra, “especialmente para las plantaciones de
agrocombustibles como la jatrofa”. En África, además, el cambio
climático afecta mucho a la agricultura y “el 66% de la población
depende directamente de ella. La adaptación de la agricultura al
cambio climático es otro tema pendiente por todo el negocio que se
quiere hacer con ello, destrucción de variedades, entrada del
agronegocio, de transgénicos…”.

Cristina Rodríguez valora positivamente el posicionamiento en bloque
del continente africano de cara a la cumbre, pero afirma que la
financiación que reciba debe cumplir unos criterios de equidad
internacional y fomentar la participación de la población
. “Se habla
de distintos mecanismos de lucha contra el cambio climático, pero lo
cierto es que ninguno contempla el punto más importante para la
mitigación y la adaptación, que es la soberanía de los pueblos
, que
cada pueblo decida cómo gestiona sus recursos y su vida en un proceso
de transición como el que representa el cambio climático”, concluye. AT_Logo

21/09, las plantaciones NO son bosques

Hoy es el día internacional contra las plantaciones de árboles. Os suena ‘raro’?
Porqué vamos ‘tambien’ en contra de plantar árboles después de tantos años yendo a favor de plantar árboles, se preguntaran los más escepticos y/o cínicos… Pues hay una buena razón para entender este meollo…

A continuación un pronunciamiento de capital importancia en estos días en que es fundamental empezar a asentar los mensajes contra los actuales mecanismos de compensación del carbono entre paises, que por mucho que lo intenten, no sólo no convencen a nadie, sino que además no ayudan NADA al planeta. (otra falsa solución, si no abres los ojos te la meten doblada).

Confío que os va ayudar a ver y entender mucho mejor el ‘otro punto de vista‘ sobre los monocultivos de árboles.

Gracias a la Vía Campesina, y Amigos de la Tierra por hacerlo visible.

Árboles acorralando al autóctono

Árboles acorralando al autóctono

Las plantaciones de árboles no son bosques. Es otro monocultivo que causa enormes impactos alrededor del mundo. Las plantaciones son un conjunto de árboles sembrados de la misma especie, edad y de muy rápido crecimiento que consumen intensivamente agua y riquezas de los suelos y ocupan áreas considerables. Cuando alcanzan su ciclo reproductivo, son cortados mediante tala rasa. Las plantaciones son sistemas agrícolas uniformes que substituyen en muchos casos ecosistemas naturales o sistemas agroecológicos más ricos en diversidad biológica y cultural donde muchas comunidades campesinas e indígenas realizan su vida.

Las plantaciones responden al modelo del agronegocio para la producción principalmente de pulpa para papel, madera, aceites y agrocombustibles. Una plantación no posee la riqueza biológica y social que caracteriza a los bosques y, por el contrario, produce graves impactos negativos: desplazamiento de comunidades enteras, violación a los derechos de los Pueblos, deterioro de la cultura local, violencia generalizada, contaminación por pesticidas, pérdida de diversidad biológica y alteración de los ciclos hidrológicos. Además, estos impactos afectan mayormente a las mujeres2.

Sabemos que existe una tendencia marcada a la expansión de monocultivos de árboles, palma y soja en todo el mundo. Según datos de la FAO, para el 2030 el área global de plantaciones de árboles se habrá incrementado en un 30%. Los mercados de pulpa para papel y productos derivados del aceite de palma se incrementan constantemente y se espera una tasa de incremento mayor debido, entre otros factores, a la creciente demanda por agrocombustibles.

En los últimos años, además, grandes empresas forestales y papeleras se han deslocalizado de sus regiones de origen en Europa y Norteamérica para lanzarse en una carrera agresiva sobre los territorios y los bienes naturales del Sur, donde actualmente son una de las principales trabas a los procesos de redistribución de la tierra y democratización de las relaciones sociales en el campo. Las transnacionales de la celulosa y la forestación están fuertemente constituidas, en la coyuntura actual, como los actores que mayor avance están logrando, en términos de poder: económico, político, financiero, de imponer un determinado modelo productivo y, finalmente, poder cultural e ideológico.

Soldados verdes y silenciosos

Soldados verdes y silenciosos

Para empeorar la situación, a partir de las negociaciones del Protocolo de Kyoto y en el marco de los esfuerzos para contrarrestar el cambio climático, las plantaciones a gran escala de árboles han sido consideradas como sumideros de carbono. Con este discurso se perpetúa la lógica que ha facilitado el cambio climático: el Norte seguirá emitiendo CO2 a la atmósfera, mientras destina fondos limitados para una limpieza ficticia de la atmósfera en los países del Sur, donde les resulta barato.

Para esto se ha creado el esquema de créditos de carbono, donde las toneladas de carbono fijadas en las plantaciones a gran escala de árboles son negociadas al mejor postor y utilizadas por las grandes empresas contaminantes para cumplir con las reducciones de sus emisiones requeridas por el Protocolo de Kyoto. Esto, además, ha servido a quienes promueven los negocios globales de las plantaciones a gran escala para justificar y financiar las mismas.

Es una solución a todas luces ficticia pues existen serias dudas sobre la adicionalidad (que tanto carbono fijan realmente las plantaciones) y la permanencia (cuanto tiempo permanece fijado este carbono) del supuesto carbono fijado por las plantaciones a gran escala de árboles. Los resultados de la utilización de las plantaciones de árboles como sumideros son tan inciertos, que su contribución a la reducción del cambio climático no ha podido ser verificada. Nuevas propuestas como REDD (conocida así por sus siglas en inglés) corren el riesgo de seguir el mismo camino y provocar más impactos negativos en todo el mundo.

En definitiva, las plantaciones de árboles socavan profundamente la soberanía alimentaria de los pueblos y la consecución de la justicia social, cultural, política, económica y climática.

Los foros internacionales juegan un papel importante en la promoción y defensa de las plantaciones de árboles: la propia FAO es una fuerte impulsora de este modelo ya que se encarga sistemáticamente de promover supuestos beneficios ambientales y sociales de las plantaciones, a contrapelo de las abundantes evidencias que demuestran lo contrario en todo el mundo. Aún mas, es la FAO la que sigue avalando que a las plantaciones de árboles se las continúe denominando -erróneamente- como bosques. En el marco de la crisis sistémica global, este organismo está llamando a prestar “una mayor atención al ‘desarrollo verde’” que incluya “plantar árboles, incrementar las inversiones en gestión forestal sostenible, una promoción activa de la madera en la construcción con criterios medioambientales y las energías renovables”.3 La Convención en Diversidad Biológica, a pesar del grave impacto que las plantaciones de árboles producen en la biodiversidad no se ha pronunciado contra las mismas.

Para el Protocolo de Kyoto, incluso existen los bosques sin árboles. Según la decisión 11/CP.7, anexo 1 (a) adoptada en Marrakech, se consideran “bosques aquellas superficies que normalmente forman parte de la zona boscosa pero carecen temporalmente de población forestal a consecuencia de la intervención humana (…), [aunque] se espera vuelvan a convertirse en bosque”.4 De esta forma, la institucionalidad global legitima una actividad que es solamente un negocio para un pequeño grupo capitalista en detrimento de la vida.

La lucha contra los monocultivos de árboles es un asunto cotidiano para las organizaciones que integramos La Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional: las organizaciones en Malasia, Indonesia y Filipinas luchan contra las plantaciones de palma en Asia; en África existen luchas en Swazilandia y Sudáfrica contra las plantaciones para producir celulosa, en Nigeria contra las plantaciones de caucho; mientras que en América Latina las organizaciones de Uruguay, Argentina y Brasil poseen una lucha conjunta contra las plantaciones para pulpa y en Centroamérica se lucha contra las plantaciones para madera. Las mujeres de la Vía Campesina han realizado acciones directas a favor de la biodiversidad cuando han ocupado áreas donde empresas transnacionales planean más monocultivo. En Europa, las organizaciones realizan acciones de solidaridad y denuncia. Conjuntamente, Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional poseen una campaña contra Stora Enso para denunciar y resistir los graves impactos que esta empresa produce en el cono sur de América del Sur.

Es tiempo para Actuar!

Es tiempo para Actuar!

La resistencia y lucha de los Pueblos contra las plantaciones de árboles es fuerte. Por esta razón existen movilizaciones en todo el mundo, que fortalecen las alianzas y obtienen  triunfos.

El 21 de setiembre también se celebra, en algunos países del mundo, la llegada de la primavera y con ella se celebra la vida. La lucha contra las plantaciones de árboles, es también una celebración de la vida, de la agricultura basada en la diversidad en manos de las pequeñas familias agricultoras campesinas e indígenas, de la restauración campesina e indígena del bosque y de tantas otras soluciones reales que existen. Esta celebración de la vida y de la resistencia, en este día de lucha contra las plantaciones de árboles, nos hace caminar más juntos en la construcción de un nuevo mundo.

Honduras: El porqué necesita nuestra ayuda

Un artículo de Juan Almendares y Rafael Alegría publicado en el periódico inglés The Guardian el pasado 15 de Agosto.  Un grito de estos hondureños a lxs ciudadanxs de Europa y Estados Unidos para entender mejor la terrible situación de injusticia, y para manifestarse a sus gobiernos nacionales. Honduras, estamos todxs contigo!!

Manuel Zelaya en 2007

Manuel Zelaya en 2007

En los 47 días que van desde el secuestro de nuestro presidente electo
democráticamente, Manuel Zelaya, a la toma de poder por parte del
régimen de Roberto Micheletti mediante un golpe de estado, los
hondureños han sido testigos de ataques detestables contra nuestro
pueblo. Organizaciones de derechos humanos han documentado miles de
violaciones a los derechos humanos, como detenciones ilegales,
desaparición, tortura, asesinatos, uso excesivo de la fuerza y amenazas
de muerte. El miércoles, cientos de personas resultaron heridas y más de
40 fueron detenidas luego de que manifestantes de todas partes del país
confluyeron en la capital para exigir el regreso del Presidente Zelaya y
su gobierno electo democráticamente.

Además de esta violencia generalizada, los líderes y activistas del
movimiento social, entre ellos los grupos como los nuestros – Amigos de
la Tierra Honduras y Via Campesina Honduras – están siendo cada vez más
atacados debido a nuestro apoyo a la resistencia al régimen golpista y
por intentar proteger a los hondureños comunes y corrientes que luchan
por sus derechos democráticos. El miércoles por la noche en la capital
del país, Tegucigalpa, se dispararon balas contra la oficina de La Via
Campesina, una alianza de agricultores campesinos – en un claro intento
de silenciar a una de las principales organizaciones del Frente Nacional
Contra el Golpe de Estado. Nuestros compañeros sindicalistas y otros,
también han sido atacados con bombas y secuestrados.

Hasta el momento el golpe se ha cobrado más de 10 vidas inocentes, pero
esta cifra será eclipsada por los hondureños comunes y corrientes que
sufren, si la comunidad internacional se queda de brazos cruzados y
permite que el régimen de Micheletti continúe en el poder. Muchos de los
movimientos políticos en Honduras, entre ellos los nuestros, luchábamos
por nuestros derechos políticos en los 80s cuando Estados Unidos apoyó
al ejército hondureño cuando cometió grandes violaciones a los derechos
humanos contra activistas políticos. Aún tenemos las cicatrices de esta
opresión, y trabajamos día a día para apoyar a los hondureños comunes y
a los pobres a alcanzar logros en materia de derechos básicos que les
han sido negados desde aquellos días. Esto incluye el derecho a un medio
ambiente limpio y saludable, a alimentos y a libertades políticas que
les ayudarán a garantizar estos y otros derechos.

La ola de políticas progresistas en América Latina había comenzado a
lograr mejoras importantes para los pobres y el medio ambiente en
Honduras y otras partes. Los ciudadanos comunes de Honduras, al igual
que las comunidades rurales y urbanas en toda América Latina, cargan el
peso de las realidades del mundo globalizado en el que vivimos día a
día. Debido a nuestras comunidades campesinas e indígenas que han sido
desplazadas por la minería o cuya tierra fue arrebatada para alimentar
la demanda insaciable de café, bananas, madera y otras materias primas,
a la reiterada destrucción de vidas y sustentos de comunidades
afrocaribeñas de la costa a causa de los fenómenos climáticos cada vez
más destructivos vinculados al cambio climáticos, el pueblo de Honduras
sabe muy bien que somos todos parte de un sistema internacional
intervinculado e interdependiente. Pero si otros dentro de ese sistema
saben de nuestra existencia, es otro tema.

Bandera de Honduras

Bandera de Honduras

Son los “intereses especiales” detrás del derrocamiento de Zelaya los
que ahora están difundiendo la desinformación sobre el golpe, como la
afirmación de que la destitución de Zelaya fue realizada en virtud de la
constitución de Honduras. Estas falsedades están diluyendo la ya
debilitada voluntad de las potencias mundiales como Estados Unidos y la
Unión Europea de apoyar el regreso de la democracia en nuestro país. La
respuesta de la comunidad internacional a nuestra situación ha sido
lamentable. La acción temprana de la Unión Europea de suspender la ayuda
presupuestaria a Micheletti fue seguida de silencio, y seguida más
fuertemente al otro lado del Atlántico donde Obama sorprendió a muchos
estadounidenses al no tomar siquiera un posición débil con relación al
golpe.

Los hondureños estamos acostumbrados a tener que defender nuestros derechos, pero necesitamos el apoyo de la gente de todo el mundo para ayudarnos a poner fin a esta última injusticia y nueva ola de violencia contra nuestro pueblo. Los ciudadanos de Estados Unidos y Europa deben presionar a sus gobiernos para que actúen. Los esfuerzos iniciales de la UE deben ser seguidos de sanciones más fuertes como el congelamiento de cuentas bancarias, la cancelación de visas, la implementación de
prohibiciones a los viajes. Hay muchas herramientas que sus países tienen a disposición. Necesitamos que todos exijan que sus gobiernos las utilicen.

_ _ _ _ _ __ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ __ _

09/08 Dia Internacional de los Pueblos Indígenas

Ayer 9 de Agosto, se celebró el día Internacional de los Pueblos Indígenas, aquí un comunicado de prensa que me ha hecho llegar la periodista peruana Norma Aguilar Alvarado desde la Coordinación General CAOI, en Perú. Merece la pena una lectura por que estamos implicados, y además se explica la situación actual de estas comunidades afectadas por el sistema y el cambio climático.

Indígenas en el FSM

Indígenas en el FSM

El 9 de agosto de cada año, el mundo celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, instituido por las Naciones Unidas en 1994, en homenaje a las naciones originarias, aquellas que preexistimos a la constitución de los actuales Estados y que aún conservamos nuestros territorios, nuestra cultura, nuestras formas de vida. Y que hoy hemos pasado de la resistencia a la construcción de propuestas.


Durante más de quinientos años, los pueblos indígenas del Abya Yala (América) estamos resistiendo políticas de exterminio. La conquista europea fue uno de los más crueles genocidios de la historia de la Humanidad. Y el surgimiento de las repúblicas no significó un cambio para nosotros; por el contrario, las brechas de inequidad, discriminación y exclusión se profundizaron.


A fines del siglo pasado, la imposición del neoliberalismo en los países del continente, con las recetas del “Consenso de Washington”, se tradujo en políticas de arrasamiento de nuestros derechos territoriales, a la consulta, la autonomía y autodeterminación, poniendo en riesgo nuestra existencia.

Fue entonces que, simultáneamente, se imponía el libre mercado para multiplicar el saqueo de los bienes naturales por las empresas transnacionales y, ante la respuesta de los pueblos indígenas, los organismos internacionales empezaban a discutir y a emitir instrumentos de protección de nuestros Derechos. En 1989 se adoptó el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes; la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU recién fue adoptada el 2007, luego de más de veinte años de debate; y la Declaración de la OEA se sigue discutiendo.


Tales instrumentos internacionales significan grandes avances, pero en la mayoría de los casos solo quedan en el papel, porque los Estados priorizan las reglas del libre mercado sobre los derechos humanos y colectivos. Y ante nuestra protesta, criminalizan el ejercicio de nuestros derechos, con leyes represivas, persecución policial y judicial, estigmatización, desplazamientos forzados, bases militares, incursiones armadas en nuestras comunidades, secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos.

En el Perú, la Masacre de Bagua del 5 de junio de este año fue el punto más visible de este proceso; en Colombia hay 18 pueblos indígenas al borde de la extinción; en Chile se usan leyes de la dictadura de Augusto Pinochet para procesar a los líderes Mapuche…


Todo esto no ha logrado ni logrará desparecernos. Por el contrario, la defensa de nuestros territorios, de la Madre Tierra y sus bienes naturales, nos fortalece, porque nos hace visibles y ha logrado convocar la solidaridad de todos los movimientos sociales, que hoy se identifican con nuestra lucha.

Esta lucha común contra la globalización neoliberal nos ha hecho inventar otra forma de integración, desde la visión y los derechos de nuestros pueblos. Nuestras organizaciones se articulan y construyen propuestas comunes desde la riqueza de la diversidad. Cuatro cumbres continentales han consolidado esa articulación y esas propuestas.

Siempre estuvieron ahí

Siempre estuvieron ahí


Ya no somos invisibles: los ojos del mundo nos ven como una esperanza, la esperanza de una civilización de vida, frente a la civilización de la muerte que en solo cinco siglos ha llevado al planeta al borde la hecatombe climática; mientras que los pueblos indígenas, durantes milenios, supimos vivir en armonía con la Madre Tierra, criándola y dejándonos criar por ella.

El mundo está comprendiendo que nuestras propuestas de Buen Vivir, de Estados Plurinacionales, de integración desde y para los pueblos, no son exclusivas para los pueblos indígenas, sino que representan una real alternativa para todos aquellos comprometidos con la construcción de nuevos paradigmas civilizatorios.


Por todo ello, para los Pueblos Indígenas, este año, la celebración de nuestro Día Internacional es una celebración de la Vida. Porque pese a siglos de exclusión y políticas de exterminio, los pueblos indígenas estamos vivos y vigentes: articulando sueños, compartiendo propuestas para salvar al planeta y a la humanidad. Porque hemos vuelto y somos millones.


Lima, 07 de agosto de 2009.

La Declaración de Durban 2001 + Examen en Ginebra 2009

A continuación un enlace a un documento que merece la pena ser leído y respetado debido a su envergadura e importancia,  ya que más de 7000 representantes de los Gobiernos y de la sociedad civil participaron en su elaboración durante el Foro del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001.

Este documento se firmó en el marco de la Conferencia mundial de las Naciones Unidas contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia que tuvo lugar en esta ciudad de Sudáfrica.

Pincha aquí para leerlo en inglés original. (UNESCO).

Y ahora, piensa, se está haciendo lo debido?

Se está respetando y llevando a cabo alrededor del planeta, o en España?

Según Yolanda Herrero de El País,

Durban 2001, fue el tercer encuentro de estas características, pero, a diferencia de los anteriores, el mundo ya entendía que el racismo y la exclusión es el germen podrido de los fundamentalismos y de sus consecuencias. De ahí su importancia. Pero de ahí también que la puesta en práctica de su Plan de Acción se haya convertido en tarea tan utópica como imperiosa.

El pasado Abril se llevó a cabo un ‘examen’ durante 4 días en la ciudad suiza de Ginebra para valorar los avances tras ocho años de acuerdo. A pesar del optimismo de los representantes de NU, queda aún mucho por hacer a nivel gubernamental y social-económico.

Lee aquí la nota de prensa sobre este examen del pasado abril (en español)

En definitiva

NO A LAS NUEVAS FORMAS DE ESCLAVITUD EN ESTE PLANETA.

NO MAS RACISMO, NI DISCRIMINACIÓN RACIAL, NI XENOFOBIA, NI CUALQUIER OTRO TIPO DE INTOLERANCIA RELACIONADA.

EXIJAMOS A NUESTROS GOBIERNOS Y COMUNIDADES QUE RESPETEN EL TEXTO DE ESTA DECLARACIÓN!

Testimonios: Tobas, miseria sin fin (AR)

Este artículo de Mempo Giardinelli, escritor y periodista nacido en el Chaco Argentino en 1947, nos recuerda de nuevo el motivo fundamental de la existéncia de este blog sobre Justicia Climática: la denuncia de casos de muerte y miseria colectiva a raíz del descalabre del sistema financiero mundial de estos días, este que en su momento fue puesto en marcha por las rapaces del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Este testimonio de impacto está recogido in situ, en la ruta del periodista por algunos núcleos de poblaciones que salpican el recorrido del río Pilcomayo en Argentina. Desafortunadamente, es otra história de tierras las cuales han sido vendidas con sus poblaciones, fauna y cultura dentro.

Tobas, miseria sin fin.

En estos tiempos el Chaco concita la atención de todo el mundo.

Prensa y televisión global vienen a mirar los estragos de la desnutrición que afecta a miles de aborígenes en los bosques que se conocen – ya impropiamente – como El Impenetrable. Mi colega y amiga Cristina Civale, autora del blog Civilización y Barbarie, del diario Clarín, me invita a acompañarla. No es la primera invitación que recibo, pero sí la primera que acepto.. Rehusé viajar antes de las recientes elecciones, porque, obviamente, cualquier impresión escrita se habría interpretado como denuncia electoral. Y yo estoy convencido, desde hace mucho, de que la espantosa situación socioeconómica en que se encuentran los pueblos originarios del Chaco, y su vaciamiento sociocultural, no son mérito de un gobierno en particular de los últimos 30 o 40 años (los hubo civiles y militares; peronistas, procesistas y radicales) sino de todos ellos.

Primero nos detenemos en Sáenz Peña, la segunda ciudad del Chaco (90 mil habitantes), para una visita clandestina -no pedida ni autorizada- al Hospital Ramón Carrillo, el segundo más importante de esta provincia. Civale toma notas y entrevista a pacientes indígenas en las salas de Tisiología, mientras yo recorro los pasillos mojados bajo las infinitas goteras de los techos, y miro las paredes rotas, despintadas y sucias, los patios roñosos y un pozo negro abierto y rebalsando junto a la cocina.

Situémonos!

Situémonos!

Aunque el frente del hospital está recién pintado, detrás hay un basural a cielo abierto en medio de dos pabellones. Vidrios y muebles rotos, escombros, radiografías, cascotes y deshechos quirúrgicos enmarcan las salas donde los pacientes son sólo cuerpos chupados por enfermedades como la tuberculosis o el Chagas. Me impresiona la mucha gente que hay tirada en los pisos, no sé si son pacientes o familiares, lo mismo da.

Una hora después, en el camino hasta Juan José Castelli -población de 30 mil habitantes que se autocalifica “Portal del Impenetrable”- la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.

Entramos -nuevamente por atrás- al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable. Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis.

Una mujer de 37 años que pesa menos de 30 kilos parece tener más de 70. No puede alzar los brazos, no entiende lo que se le pregunta. Cinco metros más allá una anciana (o eso parece) es apenas un montoncito de huesos sobre una cama desvencijada. El olor rancio es insoportable, las moscas gordas parecen ser lo único saludable, no hay médicos a la vista e impera un silencio espeso, pesado y acusador como el de los familiares que esperan junto a las camas, o tirados en el piso del pasillo, también aquí, sobre mantas mugrientas, quietos como quien espera a la Muerte, esa condenada que encima, aquí, se demora en venir.

Selva quemándose

Selva quemándose

Siento una furia nueva y creciente, una impotencia absoluta. Le pregunto a una joven enfermera que limpia un aparador vidriado si siempre es así. “Siempre”, responde irguiéndose con un trapo sucio en la mano, “aunque últimamente han sacado muchos, desde que empezó a venir la tele”.

Es flaquita y tiene cara de buena gente: se le ve más resignación que resentimiento. Son 44 enfermeros en todo el hospital pero no alcanzan para los tres turnos. Trabajan ocho horas diarias cinco días por semana y cobran alrededor de mil pesos los universitarios, y menos de 600 los contratados, como ella. Los días de lluvia los techos se llueven y esto es un infierno, dice y señala los machimbres podridos y los pozos negros saturados que revientan de mierda en baños y patios. Y todo se lava con agua, nomás, porque “no tenemos lavandina”.

Camino por otro pasillo y llego a Obstetricia y Pediatría. Allí todos son tobas. Una chiquilla llora ante su hijo, un saquito de huesos morenos con dos ojos enormes que duele mirar. Otra joven dice que no sabe qué tiene su nena pero no quiere que muera, aunque es obvio que se está muriendo. Hay una veintena de camas en el sector y en todas lo mismo: desnutrición extrema, mugre en las sábanas, miles de moscas, desolación y miedo en las miradas.

Después viajamos otra hora y el cuadro se hace más y más grotesco. Paramos en Fortín Lavalle, Villa Río Bermejito, las tierras allende el Puente La Sirena, los parajes El Colchón, El Espinillo y varios más. Son decenas de ranchos de barro y paja, taperas infames donde se hacinan familias de la etnia Qom (tobas). Todas, sin excepción, en condiciones infrahumanas.

Digan lo que digan, estas tierras -más de tres millones de hectáreas- fueron vendidas con los aborígenes dentro. Son varios miles y están ahí desde siempre, pero no tienen títulos, papeles, ni saben cómo conseguirlos. Los amigos del poder sí los tienen, y los hacen valer. El resultado es la devastación del Impenetrable: cuando el bosque se tala, las especies animales desaparecen, se extinguen. Los seres humanos también.
Y aunque algunas buenas almas urbanas digan lo contrario, y se escandalicen ciertas dirigencias, en el ahora ex Impenetrable chaqueño palabras duras como exterminio
o genocidio tienen vigencia.

El Río Pilcomayo

El Río Pilcomayo

Desfilan ante nuestros ojos enfermos de tuberculosis, Chagas, lesmaniasis, niños empiojados que sólo han comido harina mojada en agua, rodeados de perros flacos, huesudos y ojerosos como sus dueños. Se llaman Margarita, Nazario, Abraham, María y lo mismo da. Casi todos dicen ser evangelistas, de la Asamblea de Dios, de la Iglesia Universal, de “los pentecostales” o “los anglicanos”.
Involuntariamente irónico, evoco a Yupanqui: “Por aquí, Dios no pasó”.

Al caer la tarde estoy quebrado, roto, y sólo atino a borronear estos apuntes, indignado, consciente de su inutilidad. Al partir de regreso veo en un caserío un cartel deshilachado por el sol:

“Con la fuerza de Rozas, vote lista 651”

Y en la pared de un rancho de barro, seguramente infestada de vinchucas, veo un corazón rojo como el de los pastores mediáticos brasileños de “Pare de sufrir”. Abajo dice: “Chaco merece más. Vote Capitanich”.

A unos 400 kilómetros de aquí el escrutinio final de las elecciones avanza lenta, nerviosamente. En alguna oficina el ministro de Salud de esta provincia seguirá negando todo esto, mientras el gobernador se prepara para ser senador y vivir en Buenos Aires, bien lejos de aquí, como casi todos los legisladores.


¡Nunca antes, el Chaco ni este país me habían dolido tanto!!!