21/09, las plantaciones NO son bosques

Hoy es el día internacional contra las plantaciones de árboles. Os suena ‘raro’?
Porqué vamos ‘tambien’ en contra de plantar árboles después de tantos años yendo a favor de plantar árboles, se preguntaran los más escepticos y/o cínicos… Pues hay una buena razón para entender este meollo…

A continuación un pronunciamiento de capital importancia en estos días en que es fundamental empezar a asentar los mensajes contra los actuales mecanismos de compensación del carbono entre paises, que por mucho que lo intenten, no sólo no convencen a nadie, sino que además no ayudan NADA al planeta. (otra falsa solución, si no abres los ojos te la meten doblada).

Confío que os va ayudar a ver y entender mucho mejor el ‘otro punto de vista‘ sobre los monocultivos de árboles.

Gracias a la Vía Campesina, y Amigos de la Tierra por hacerlo visible.

Árboles acorralando al autóctono

Árboles acorralando al autóctono

Las plantaciones de árboles no son bosques. Es otro monocultivo que causa enormes impactos alrededor del mundo. Las plantaciones son un conjunto de árboles sembrados de la misma especie, edad y de muy rápido crecimiento que consumen intensivamente agua y riquezas de los suelos y ocupan áreas considerables. Cuando alcanzan su ciclo reproductivo, son cortados mediante tala rasa. Las plantaciones son sistemas agrícolas uniformes que substituyen en muchos casos ecosistemas naturales o sistemas agroecológicos más ricos en diversidad biológica y cultural donde muchas comunidades campesinas e indígenas realizan su vida.

Las plantaciones responden al modelo del agronegocio para la producción principalmente de pulpa para papel, madera, aceites y agrocombustibles. Una plantación no posee la riqueza biológica y social que caracteriza a los bosques y, por el contrario, produce graves impactos negativos: desplazamiento de comunidades enteras, violación a los derechos de los Pueblos, deterioro de la cultura local, violencia generalizada, contaminación por pesticidas, pérdida de diversidad biológica y alteración de los ciclos hidrológicos. Además, estos impactos afectan mayormente a las mujeres2.

Sabemos que existe una tendencia marcada a la expansión de monocultivos de árboles, palma y soja en todo el mundo. Según datos de la FAO, para el 2030 el área global de plantaciones de árboles se habrá incrementado en un 30%. Los mercados de pulpa para papel y productos derivados del aceite de palma se incrementan constantemente y se espera una tasa de incremento mayor debido, entre otros factores, a la creciente demanda por agrocombustibles.

En los últimos años, además, grandes empresas forestales y papeleras se han deslocalizado de sus regiones de origen en Europa y Norteamérica para lanzarse en una carrera agresiva sobre los territorios y los bienes naturales del Sur, donde actualmente son una de las principales trabas a los procesos de redistribución de la tierra y democratización de las relaciones sociales en el campo. Las transnacionales de la celulosa y la forestación están fuertemente constituidas, en la coyuntura actual, como los actores que mayor avance están logrando, en términos de poder: económico, político, financiero, de imponer un determinado modelo productivo y, finalmente, poder cultural e ideológico.

Soldados verdes y silenciosos

Soldados verdes y silenciosos

Para empeorar la situación, a partir de las negociaciones del Protocolo de Kyoto y en el marco de los esfuerzos para contrarrestar el cambio climático, las plantaciones a gran escala de árboles han sido consideradas como sumideros de carbono. Con este discurso se perpetúa la lógica que ha facilitado el cambio climático: el Norte seguirá emitiendo CO2 a la atmósfera, mientras destina fondos limitados para una limpieza ficticia de la atmósfera en los países del Sur, donde les resulta barato.

Para esto se ha creado el esquema de créditos de carbono, donde las toneladas de carbono fijadas en las plantaciones a gran escala de árboles son negociadas al mejor postor y utilizadas por las grandes empresas contaminantes para cumplir con las reducciones de sus emisiones requeridas por el Protocolo de Kyoto. Esto, además, ha servido a quienes promueven los negocios globales de las plantaciones a gran escala para justificar y financiar las mismas.

Es una solución a todas luces ficticia pues existen serias dudas sobre la adicionalidad (que tanto carbono fijan realmente las plantaciones) y la permanencia (cuanto tiempo permanece fijado este carbono) del supuesto carbono fijado por las plantaciones a gran escala de árboles. Los resultados de la utilización de las plantaciones de árboles como sumideros son tan inciertos, que su contribución a la reducción del cambio climático no ha podido ser verificada. Nuevas propuestas como REDD (conocida así por sus siglas en inglés) corren el riesgo de seguir el mismo camino y provocar más impactos negativos en todo el mundo.

En definitiva, las plantaciones de árboles socavan profundamente la soberanía alimentaria de los pueblos y la consecución de la justicia social, cultural, política, económica y climática.

Los foros internacionales juegan un papel importante en la promoción y defensa de las plantaciones de árboles: la propia FAO es una fuerte impulsora de este modelo ya que se encarga sistemáticamente de promover supuestos beneficios ambientales y sociales de las plantaciones, a contrapelo de las abundantes evidencias que demuestran lo contrario en todo el mundo. Aún mas, es la FAO la que sigue avalando que a las plantaciones de árboles se las continúe denominando -erróneamente- como bosques. En el marco de la crisis sistémica global, este organismo está llamando a prestar “una mayor atención al ‘desarrollo verde’” que incluya “plantar árboles, incrementar las inversiones en gestión forestal sostenible, una promoción activa de la madera en la construcción con criterios medioambientales y las energías renovables”.3 La Convención en Diversidad Biológica, a pesar del grave impacto que las plantaciones de árboles producen en la biodiversidad no se ha pronunciado contra las mismas.

Para el Protocolo de Kyoto, incluso existen los bosques sin árboles. Según la decisión 11/CP.7, anexo 1 (a) adoptada en Marrakech, se consideran “bosques aquellas superficies que normalmente forman parte de la zona boscosa pero carecen temporalmente de población forestal a consecuencia de la intervención humana (…), [aunque] se espera vuelvan a convertirse en bosque”.4 De esta forma, la institucionalidad global legitima una actividad que es solamente un negocio para un pequeño grupo capitalista en detrimento de la vida.

La lucha contra los monocultivos de árboles es un asunto cotidiano para las organizaciones que integramos La Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional: las organizaciones en Malasia, Indonesia y Filipinas luchan contra las plantaciones de palma en Asia; en África existen luchas en Swazilandia y Sudáfrica contra las plantaciones para producir celulosa, en Nigeria contra las plantaciones de caucho; mientras que en América Latina las organizaciones de Uruguay, Argentina y Brasil poseen una lucha conjunta contra las plantaciones para pulpa y en Centroamérica se lucha contra las plantaciones para madera. Las mujeres de la Vía Campesina han realizado acciones directas a favor de la biodiversidad cuando han ocupado áreas donde empresas transnacionales planean más monocultivo. En Europa, las organizaciones realizan acciones de solidaridad y denuncia. Conjuntamente, Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional poseen una campaña contra Stora Enso para denunciar y resistir los graves impactos que esta empresa produce en el cono sur de América del Sur.

Es tiempo para Actuar!

Es tiempo para Actuar!

La resistencia y lucha de los Pueblos contra las plantaciones de árboles es fuerte. Por esta razón existen movilizaciones en todo el mundo, que fortalecen las alianzas y obtienen  triunfos.

El 21 de setiembre también se celebra, en algunos países del mundo, la llegada de la primavera y con ella se celebra la vida. La lucha contra las plantaciones de árboles, es también una celebración de la vida, de la agricultura basada en la diversidad en manos de las pequeñas familias agricultoras campesinas e indígenas, de la restauración campesina e indígena del bosque y de tantas otras soluciones reales que existen. Esta celebración de la vida y de la resistencia, en este día de lucha contra las plantaciones de árboles, nos hace caminar más juntos en la construcción de un nuevo mundo.

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Testimonios: Tobas, miseria sin fin (AR)

Este artículo de Mempo Giardinelli, escritor y periodista nacido en el Chaco Argentino en 1947, nos recuerda de nuevo el motivo fundamental de la existéncia de este blog sobre Justicia Climática: la denuncia de casos de muerte y miseria colectiva a raíz del descalabre del sistema financiero mundial de estos días, este que en su momento fue puesto en marcha por las rapaces del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Este testimonio de impacto está recogido in situ, en la ruta del periodista por algunos núcleos de poblaciones que salpican el recorrido del río Pilcomayo en Argentina. Desafortunadamente, es otra história de tierras las cuales han sido vendidas con sus poblaciones, fauna y cultura dentro.

Tobas, miseria sin fin.

En estos tiempos el Chaco concita la atención de todo el mundo.

Prensa y televisión global vienen a mirar los estragos de la desnutrición que afecta a miles de aborígenes en los bosques que se conocen – ya impropiamente – como El Impenetrable. Mi colega y amiga Cristina Civale, autora del blog Civilización y Barbarie, del diario Clarín, me invita a acompañarla. No es la primera invitación que recibo, pero sí la primera que acepto.. Rehusé viajar antes de las recientes elecciones, porque, obviamente, cualquier impresión escrita se habría interpretado como denuncia electoral. Y yo estoy convencido, desde hace mucho, de que la espantosa situación socioeconómica en que se encuentran los pueblos originarios del Chaco, y su vaciamiento sociocultural, no son mérito de un gobierno en particular de los últimos 30 o 40 años (los hubo civiles y militares; peronistas, procesistas y radicales) sino de todos ellos.

Primero nos detenemos en Sáenz Peña, la segunda ciudad del Chaco (90 mil habitantes), para una visita clandestina -no pedida ni autorizada- al Hospital Ramón Carrillo, el segundo más importante de esta provincia. Civale toma notas y entrevista a pacientes indígenas en las salas de Tisiología, mientras yo recorro los pasillos mojados bajo las infinitas goteras de los techos, y miro las paredes rotas, despintadas y sucias, los patios roñosos y un pozo negro abierto y rebalsando junto a la cocina.

Situémonos!

Situémonos!

Aunque el frente del hospital está recién pintado, detrás hay un basural a cielo abierto en medio de dos pabellones. Vidrios y muebles rotos, escombros, radiografías, cascotes y deshechos quirúrgicos enmarcan las salas donde los pacientes son sólo cuerpos chupados por enfermedades como la tuberculosis o el Chagas. Me impresiona la mucha gente que hay tirada en los pisos, no sé si son pacientes o familiares, lo mismo da.

Una hora después, en el camino hasta Juan José Castelli -población de 30 mil habitantes que se autocalifica “Portal del Impenetrable”- la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.

Entramos -nuevamente por atrás- al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable. Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis.

Una mujer de 37 años que pesa menos de 30 kilos parece tener más de 70. No puede alzar los brazos, no entiende lo que se le pregunta. Cinco metros más allá una anciana (o eso parece) es apenas un montoncito de huesos sobre una cama desvencijada. El olor rancio es insoportable, las moscas gordas parecen ser lo único saludable, no hay médicos a la vista e impera un silencio espeso, pesado y acusador como el de los familiares que esperan junto a las camas, o tirados en el piso del pasillo, también aquí, sobre mantas mugrientas, quietos como quien espera a la Muerte, esa condenada que encima, aquí, se demora en venir.

Selva quemándose

Selva quemándose

Siento una furia nueva y creciente, una impotencia absoluta. Le pregunto a una joven enfermera que limpia un aparador vidriado si siempre es así. “Siempre”, responde irguiéndose con un trapo sucio en la mano, “aunque últimamente han sacado muchos, desde que empezó a venir la tele”.

Es flaquita y tiene cara de buena gente: se le ve más resignación que resentimiento. Son 44 enfermeros en todo el hospital pero no alcanzan para los tres turnos. Trabajan ocho horas diarias cinco días por semana y cobran alrededor de mil pesos los universitarios, y menos de 600 los contratados, como ella. Los días de lluvia los techos se llueven y esto es un infierno, dice y señala los machimbres podridos y los pozos negros saturados que revientan de mierda en baños y patios. Y todo se lava con agua, nomás, porque “no tenemos lavandina”.

Camino por otro pasillo y llego a Obstetricia y Pediatría. Allí todos son tobas. Una chiquilla llora ante su hijo, un saquito de huesos morenos con dos ojos enormes que duele mirar. Otra joven dice que no sabe qué tiene su nena pero no quiere que muera, aunque es obvio que se está muriendo. Hay una veintena de camas en el sector y en todas lo mismo: desnutrición extrema, mugre en las sábanas, miles de moscas, desolación y miedo en las miradas.

Después viajamos otra hora y el cuadro se hace más y más grotesco. Paramos en Fortín Lavalle, Villa Río Bermejito, las tierras allende el Puente La Sirena, los parajes El Colchón, El Espinillo y varios más. Son decenas de ranchos de barro y paja, taperas infames donde se hacinan familias de la etnia Qom (tobas). Todas, sin excepción, en condiciones infrahumanas.

Digan lo que digan, estas tierras -más de tres millones de hectáreas- fueron vendidas con los aborígenes dentro. Son varios miles y están ahí desde siempre, pero no tienen títulos, papeles, ni saben cómo conseguirlos. Los amigos del poder sí los tienen, y los hacen valer. El resultado es la devastación del Impenetrable: cuando el bosque se tala, las especies animales desaparecen, se extinguen. Los seres humanos también.
Y aunque algunas buenas almas urbanas digan lo contrario, y se escandalicen ciertas dirigencias, en el ahora ex Impenetrable chaqueño palabras duras como exterminio
o genocidio tienen vigencia.

El Río Pilcomayo

El Río Pilcomayo

Desfilan ante nuestros ojos enfermos de tuberculosis, Chagas, lesmaniasis, niños empiojados que sólo han comido harina mojada en agua, rodeados de perros flacos, huesudos y ojerosos como sus dueños. Se llaman Margarita, Nazario, Abraham, María y lo mismo da. Casi todos dicen ser evangelistas, de la Asamblea de Dios, de la Iglesia Universal, de “los pentecostales” o “los anglicanos”.
Involuntariamente irónico, evoco a Yupanqui: “Por aquí, Dios no pasó”.

Al caer la tarde estoy quebrado, roto, y sólo atino a borronear estos apuntes, indignado, consciente de su inutilidad. Al partir de regreso veo en un caserío un cartel deshilachado por el sol:

“Con la fuerza de Rozas, vote lista 651”

Y en la pared de un rancho de barro, seguramente infestada de vinchucas, veo un corazón rojo como el de los pastores mediáticos brasileños de “Pare de sufrir”. Abajo dice: “Chaco merece más. Vote Capitanich”.

A unos 400 kilómetros de aquí el escrutinio final de las elecciones avanza lenta, nerviosamente. En alguna oficina el ministro de Salud de esta provincia seguirá negando todo esto, mientras el gobernador se prepara para ser senador y vivir en Buenos Aires, bien lejos de aquí, como casi todos los legisladores.


¡Nunca antes, el Chaco ni este país me habían dolido tanto!!!

Perú, Días de Violencia (parte 2): La dimensión internacional del conflicto

Una interesante recapitulación elaborada por Martí Orta y Joan Martínez Alier,  Investigadores del ICTA de la Universitat Autónoma de Barcelona, en la que se repasan los factores que convierten los últimos incidentes en la Amazonía del Perú, en un conflicto internacional de suma gravedad. Además, pone en evidiencia el nefasto trato que su presidente, Alan García, lleva a cabo con sus ‘ciudadanos de segunda‘ (García dixit) para defender los intereses corporativos internacionales, especialmente de Estados Unidos y España, y de paso, los de su partido y simpatizantes:

Exijiendo sus Derechos Fundamentales

Exijiendo sus Derechos Fundamentales

La batalla cerca de Bagua el 5 de junio del 2009 de la policía y el ejército peruanos contra los indígenas Awajún (aguaruna) y Wampis (huambisa) tiene ciertamente un origen internacional, como dice el presidente Alan García.  Según él, la violencia del Estado es una respuesta necesaria a la conspiración extranjera de organizaciones ecologistas y de derechos humanos, junto con Hugo Chávez y Evo Morales. Alan García es un anti-ecologista ferviente que en un famoso artículo titulado “El Perro del Hortelano” dijo que los ecologistas son los comunistas de hoy.

El conflicto es internacional por las siguientes razones. El petróleo y el
gas van a la exportación. La extensión de la frontera petrolera hasta los lugares más impropios se debe a que nos acercamos al pico del petróleo, debido al alto consumo mundial. En el Perú ha crecido mucho la extensión de la Amazonia concesionada a compañías petroleras en los últimos años. La búsqueda de petróleo llega a los últimos confines.

Se sacrifica pueblos y diversidad biológica a cambio de casi nada. La crueldad del comercio globalizado no tiene límites. Toda la producción de petróleo de Perú en un día (unos 140 mil barriles) supone una parte ínfima del consumo mundial (84 millones de barriles al día). Aunque llegara a doblar, la producción del Perú durante todo un año no daría ni para un día de consumo mundial. Hasta aquí llega la absurdidad. Además, la producción de petróleo en el Perú no aumenta apenas. Ha aumentado la producción de gas de Camisea (en la Amazonia central) pero eso no ha compensado el descenso continuo de la producción de petróleo desde 1980.

Pr. Alan García

Pr. Alan García

Alan García esta dispuesto a arrasar la Amazonia en busca del Dorado de los
combustibles fósiles, una bonanza improbable y que bien corta sería. Eso
tampoco es nuevo. La internacionalización de la agresión contra los pueblos indígenas de América empezó en 1492. Los llamados pueblos “jíbaros” en la Amazonia de Ecuador y de Perú, han resistido durante siglos. Ya en 1549 precisamente en Jaén y Santa María de Nieva, zonas vecinas al conflicto actual, combatieron a los españoles. Sufrieron mucho en la época del caucho, hace cien años. Se han estructurado en grupos étnicos con sus organizaciones y federaciones, como AIDESEP, Asociación Interétnica de Desarrollo de la
Selva Peruana
. Su líder actual es Alberto Pizango. Está o estaba prevista su
visita en octubre del 2009 a Barcelona invitado por la Universidad Autónoma (FAS), en busca de solidaridad internacional para conseguir que Repsol-YPF se retire del lote 39, un área que desde 2003 está en trámites para ser declarada reserva territorial a favor de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, y no poner así en riesgo la salud y la vida de estas personas no-contactadas.

creditos (AIDESEP)

creditos (AIDESEP)

Las concesiones se ofrecen a empresas extranjeras, y la empresa estatal
Perupetro solamente interviene en la negociación. Estas empresas extranjeras son por lo general de Estados Unidos, Canadá o Europa (Perenco, Repsol, Cepsa) aunque ahora llegan también empresas chinas.

Estos son los Pizarros de hoy en día. No respetan los derechos indígenas ni temen irrumpir en zonas
de indígenas no contactados, con las consecuencias de enfermedad y muerte que se conocen desde la Conquista. Más internacionalizado no puede estar el conflicto.

Joan Martínez Alier · Martí Orta ( 14/06/09)

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(fin de la 2nda parte)

Más notícias relacionadas, pincha aquí.

Lee la Declaración de las Naciones Unidas sobre el derecho de los pueblos Indígenas

Firma la peticición dirigida contra al Presidente de Perú, por el bien del país y su gente, en Avaaz.org.

Perú: Días de Violencia

Lo que piden las comunidades indígenas de la selva peruana es fundamental : que se respeten sus derechos sobre la tierra.

Tras un fin de semana teñido de sangre en la partida Amazónica de Perú (Bagua), con mas de 34 muertes, 24 de ellas policías enviados por el funesto presidente Alan Garcia, y 10 indígenas (MUY probablemente fuera al revés), el Congreso peruano ha decidido aparcar durante 90 dias el decreto conocido como la ‘Ley de la Selva‘.

No cabe decir que esta Ley ha sido largamente rechazada por los indígenas de la Amazonia peruana, ya que temen que los decretos abran la puerta a una descontrolada inversión privada. Además denuncian que la norma fue aprobada sin el consentimiento de los pueblos nativos, contra lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Desde hace dos meses, unas 5.000 personas de más de 60 tribus peruanas, aglutinadas en la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) y lideradas por el incombustible Alberto Pizango Chota, se han pronunciado en contra de dichos decretos y han bloqueado carreteras y vías fluviales, y han obstaculizado las operaciones petroleras y gasíferas de la región, lo que ha causado que varias ciudades sufran desabastecimiento de alimentos y cortes de energía.

Alberto Pizango Chota, líder de AIDESEP (fuente AIDESEP)

Alberto Pizango Chota, líder de AIDESEP (fuente AIDESEP)

Actualmente su líder, Alberto Pizango, se encuentra bajo una orden de busca y captura en su país, y se le acusa de terrorista y conspirador, nada menos. Sin embargo Nicaragua, a través de Tomás Borge, dirigente sandinista y embajador en Lima, ya le ha ofrecido asilo político, y en la embajada permanece oculto Alberto. Borge justificó la decisión en “el espíritu solidario del presidente Daniel Ortega con los perseguidos políticos”.

En el terreno, alrededor de un millar de indígenas han iniciado el retorno a sus comunidades, de acuerdo con Roberto Guevara, jefe de la oficina de la Defensoría del Pueblo en la región de Amazonas. En las ciudades de Bagua y Bagua Chica, las autoridades han reducido la duración del toque de queda. Asimismo, los nativos accedieron a abrir ayer durante cuatro horas la vital carretera que une las ciudades de Yurimaguas y Tarapoto, bloqueada hace un mes, para permitir el ingreso de productos esenciales. Así se evitó un nuevo enfrentamiento con las fuerzas policiales. Los nativos anunciaron que mientras continúe su movilización sólo permitirán el tráfico los lunes.

Mientras, el Ejecutivo encabezado por Garcia, afirma ‘buscar una solución pacífica’, que excluya ‘genocidas’ como Pizango’, aunque crea que los indígenas de la selva no pueden ser calificados como ‘personas de primera clase’. Una mezcla de contradicciones, que además también nos obliga a replantearnos el concepto ‘democracia‘ en este lado del mundo.

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Firma la peticición dirigida contra al Presidente de Perú, por el bien del país y su gente, en Avaaz.org.

Testimonios del Clima desde Latinoamérica

Si pinchas aquí podrás leer el testimonio de personas que provienen de comunidades latinoamericanas que ya están sufriendo directamente las consecuencias del cambio climático.

Aldrin de Haiti habla sobre la necesidad de talar arboles como medio de subsisténcia.  
Verónica desde Argentina cuenta la problemática con las inundaciones del Río Salado.  
La tercera entrada es un vídeo desde Ixchiguán, Guatemala, donde un referéndum entre la población dictaminó estar en contra de la extracción de metales y químico debido a sus dañinos efectos en los ecosistemas locales.   

Los documentos pertenecen a la Campaña sobre Justicia Climática y Energía de Friends of the Earth International.

Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRF), una presentación

Hoy me gustaría introducir por primera vez en los contenidos de Salvación ª la Taza, el sitio web del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, en inglés conocido como World Rainforest Movement.

Es MUY útil para encontrar información sobre las problemáticas de las plantaciones a gran escala, las deforestaciones o el manejo comunitario del bosque en comunidades locales e indígenas, hay des de artículos, a boletines especiales y otros documentos de gran interés.

El archivo de enlaces alcanza a sitios de ONG’s, Institutos de Investigación, Sitios Gubernamentales , entre muchos otros.

Además podéis leer los Principios Bali sobre Justicia Climática, documento generado en Agosto de 2002 por el International Climate Justice Network* durante la Cumbre Mundial Sobre Desarollo Sustentable.

Hay un presentación sobre la Red Lationoamericana contra los Monocultivos de Árboles, fundada en Enero de 2003 durante el Foro Social Mundial, e integrada por Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Uruguay y Paraguay.

Y el WRM Bulletin, boletín disponible en Inglés, Portugués, Español y Francés. (nº141, Abril 2009) con noticias y artículos especializados.

Logo WRM

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*La red International Climate Justice Network incluye a las siguientes organizaciones: CorpWatch, Friends of the Earth International, Greenpeace International, Groundwork, Indigenous Environmental Network, Indigenous Information Network, National Alliance of People’s Movements, National Fishworkers Forum, OilWatch Africa, OilWatch International, Southwest Network for Environmental and Economic Justice, Third World Network y Movimiento Mundial por los Bosques.