21/09, las plantaciones NO son bosques

Hoy es el día internacional contra las plantaciones de árboles. Os suena ‘raro’?
Porqué vamos ‘tambien’ en contra de plantar árboles después de tantos años yendo a favor de plantar árboles, se preguntaran los más escepticos y/o cínicos… Pues hay una buena razón para entender este meollo…

A continuación un pronunciamiento de capital importancia en estos días en que es fundamental empezar a asentar los mensajes contra los actuales mecanismos de compensación del carbono entre paises, que por mucho que lo intenten, no sólo no convencen a nadie, sino que además no ayudan NADA al planeta. (otra falsa solución, si no abres los ojos te la meten doblada).

Confío que os va ayudar a ver y entender mucho mejor el ‘otro punto de vista‘ sobre los monocultivos de árboles.

Gracias a la Vía Campesina, y Amigos de la Tierra por hacerlo visible.

Árboles acorralando al autóctono

Árboles acorralando al autóctono

Las plantaciones de árboles no son bosques. Es otro monocultivo que causa enormes impactos alrededor del mundo. Las plantaciones son un conjunto de árboles sembrados de la misma especie, edad y de muy rápido crecimiento que consumen intensivamente agua y riquezas de los suelos y ocupan áreas considerables. Cuando alcanzan su ciclo reproductivo, son cortados mediante tala rasa. Las plantaciones son sistemas agrícolas uniformes que substituyen en muchos casos ecosistemas naturales o sistemas agroecológicos más ricos en diversidad biológica y cultural donde muchas comunidades campesinas e indígenas realizan su vida.

Las plantaciones responden al modelo del agronegocio para la producción principalmente de pulpa para papel, madera, aceites y agrocombustibles. Una plantación no posee la riqueza biológica y social que caracteriza a los bosques y, por el contrario, produce graves impactos negativos: desplazamiento de comunidades enteras, violación a los derechos de los Pueblos, deterioro de la cultura local, violencia generalizada, contaminación por pesticidas, pérdida de diversidad biológica y alteración de los ciclos hidrológicos. Además, estos impactos afectan mayormente a las mujeres2.

Sabemos que existe una tendencia marcada a la expansión de monocultivos de árboles, palma y soja en todo el mundo. Según datos de la FAO, para el 2030 el área global de plantaciones de árboles se habrá incrementado en un 30%. Los mercados de pulpa para papel y productos derivados del aceite de palma se incrementan constantemente y se espera una tasa de incremento mayor debido, entre otros factores, a la creciente demanda por agrocombustibles.

En los últimos años, además, grandes empresas forestales y papeleras se han deslocalizado de sus regiones de origen en Europa y Norteamérica para lanzarse en una carrera agresiva sobre los territorios y los bienes naturales del Sur, donde actualmente son una de las principales trabas a los procesos de redistribución de la tierra y democratización de las relaciones sociales en el campo. Las transnacionales de la celulosa y la forestación están fuertemente constituidas, en la coyuntura actual, como los actores que mayor avance están logrando, en términos de poder: económico, político, financiero, de imponer un determinado modelo productivo y, finalmente, poder cultural e ideológico.

Soldados verdes y silenciosos

Soldados verdes y silenciosos

Para empeorar la situación, a partir de las negociaciones del Protocolo de Kyoto y en el marco de los esfuerzos para contrarrestar el cambio climático, las plantaciones a gran escala de árboles han sido consideradas como sumideros de carbono. Con este discurso se perpetúa la lógica que ha facilitado el cambio climático: el Norte seguirá emitiendo CO2 a la atmósfera, mientras destina fondos limitados para una limpieza ficticia de la atmósfera en los países del Sur, donde les resulta barato.

Para esto se ha creado el esquema de créditos de carbono, donde las toneladas de carbono fijadas en las plantaciones a gran escala de árboles son negociadas al mejor postor y utilizadas por las grandes empresas contaminantes para cumplir con las reducciones de sus emisiones requeridas por el Protocolo de Kyoto. Esto, además, ha servido a quienes promueven los negocios globales de las plantaciones a gran escala para justificar y financiar las mismas.

Es una solución a todas luces ficticia pues existen serias dudas sobre la adicionalidad (que tanto carbono fijan realmente las plantaciones) y la permanencia (cuanto tiempo permanece fijado este carbono) del supuesto carbono fijado por las plantaciones a gran escala de árboles. Los resultados de la utilización de las plantaciones de árboles como sumideros son tan inciertos, que su contribución a la reducción del cambio climático no ha podido ser verificada. Nuevas propuestas como REDD (conocida así por sus siglas en inglés) corren el riesgo de seguir el mismo camino y provocar más impactos negativos en todo el mundo.

En definitiva, las plantaciones de árboles socavan profundamente la soberanía alimentaria de los pueblos y la consecución de la justicia social, cultural, política, económica y climática.

Los foros internacionales juegan un papel importante en la promoción y defensa de las plantaciones de árboles: la propia FAO es una fuerte impulsora de este modelo ya que se encarga sistemáticamente de promover supuestos beneficios ambientales y sociales de las plantaciones, a contrapelo de las abundantes evidencias que demuestran lo contrario en todo el mundo. Aún mas, es la FAO la que sigue avalando que a las plantaciones de árboles se las continúe denominando -erróneamente- como bosques. En el marco de la crisis sistémica global, este organismo está llamando a prestar “una mayor atención al ‘desarrollo verde’” que incluya “plantar árboles, incrementar las inversiones en gestión forestal sostenible, una promoción activa de la madera en la construcción con criterios medioambientales y las energías renovables”.3 La Convención en Diversidad Biológica, a pesar del grave impacto que las plantaciones de árboles producen en la biodiversidad no se ha pronunciado contra las mismas.

Para el Protocolo de Kyoto, incluso existen los bosques sin árboles. Según la decisión 11/CP.7, anexo 1 (a) adoptada en Marrakech, se consideran “bosques aquellas superficies que normalmente forman parte de la zona boscosa pero carecen temporalmente de población forestal a consecuencia de la intervención humana (…), [aunque] se espera vuelvan a convertirse en bosque”.4 De esta forma, la institucionalidad global legitima una actividad que es solamente un negocio para un pequeño grupo capitalista en detrimento de la vida.

La lucha contra los monocultivos de árboles es un asunto cotidiano para las organizaciones que integramos La Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional: las organizaciones en Malasia, Indonesia y Filipinas luchan contra las plantaciones de palma en Asia; en África existen luchas en Swazilandia y Sudáfrica contra las plantaciones para producir celulosa, en Nigeria contra las plantaciones de caucho; mientras que en América Latina las organizaciones de Uruguay, Argentina y Brasil poseen una lucha conjunta contra las plantaciones para pulpa y en Centroamérica se lucha contra las plantaciones para madera. Las mujeres de la Vía Campesina han realizado acciones directas a favor de la biodiversidad cuando han ocupado áreas donde empresas transnacionales planean más monocultivo. En Europa, las organizaciones realizan acciones de solidaridad y denuncia. Conjuntamente, Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional poseen una campaña contra Stora Enso para denunciar y resistir los graves impactos que esta empresa produce en el cono sur de América del Sur.

Es tiempo para Actuar!

Es tiempo para Actuar!

La resistencia y lucha de los Pueblos contra las plantaciones de árboles es fuerte. Por esta razón existen movilizaciones en todo el mundo, que fortalecen las alianzas y obtienen  triunfos.

El 21 de setiembre también se celebra, en algunos países del mundo, la llegada de la primavera y con ella se celebra la vida. La lucha contra las plantaciones de árboles, es también una celebración de la vida, de la agricultura basada en la diversidad en manos de las pequeñas familias agricultoras campesinas e indígenas, de la restauración campesina e indígena del bosque y de tantas otras soluciones reales que existen. Esta celebración de la vida y de la resistencia, en este día de lucha contra las plantaciones de árboles, nos hace caminar más juntos en la construcción de un nuevo mundo.

more crisis = less carbon emissions?

Looks like a joke, after few years calling for cuts in carbon emissions across the Earth,  this economic crisis is leading to falling carbon emissions by itself. It’s a fact that while the factories close and consume decreases worldwide, we are closer than ever to the fixed milestones: so the economic crisis has already done more to reduce carbon emissions than the past 10 years of climate policy.

Here there is an interesting article about the current Climate Crunch, taken from Carbon Trade Watch Site. This article explains that still we can not bank on the recession to save the planet, or to redistribute responsibility for tackling climate change more justly, and that the ‘carbon’ that is traded is in fact a euphemism for a range of greenhouse gases produced in very different ways.

Carbon Trade Watch aims to provide a durable body of research which ensures that a holistic and justice-based analysis of climate change and climate policy is not forgotten or compromised.

Carbon Trade Watch aims to provide a durable body of research which ensures that a holistic and justice-based analysis of climate change and climate policy is not forgotten or compromised.